Teoría de la literatura (Juan Gracia Armendariz)

De niño me perfeccioné en la crianza de gusanos de seda. Llegados los primeros calores primaverales, el patio del colegio se transformaba en un zoco oriental donde los chicos traficábamos con hojas de morera. Muchos se afanaban en alimentar a aquellas criaturas diminutas, pero eran pocos los que perseveraban, y menos aún quienes alcanzaban a ver el lento y voraz crecimiento del gusano, su misteriosa hiladura, de la que emergía, al cabo de un tiempo, el prodigio nocturno de la crisálida, luego el revoloteo de su apareamiento, la apremiante puesta de huevos que tapizaba las paredes, y por último la muerte, sobrevenida sin estertores en la noche sencilla. Yo supe muy pronto que el mundo de un escritor cabe en una caja de zapatos.