Me gusta pensar que hay vida en martes

Me gusta pensar que hay vida en martes. Que la primavera vez nunca se olvida. Que puedo soñar contigo a la luna o a las dos de la madrugada. Me gusta saber que hay vida después de la suerte… y de la mala muerte también. Que una declaración de dolor no implica un compromiso con la herida. Me gusta jugar a noble o nada, hacer soltar la banca y volar sin red. Pero sobre todo, lo que más me gusta hacer, es arrinconarte entre tu espalda y mi pared…